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Como enfrentar la separación de los padres.

El quiebre de una relación siempre es difícil, no sólo para la pareja, sino también para la familia, los niños/as son espacialmente más vulnerables a los cambios de ésta índole, por eso es necesario que los acompañemos con debido cuidado y respeto. Algunas pautas para ello son:

  • Anticipen: deben ayudar a sus hijos a comprender que sus hábitos de vida van a cambiar, los tiempos se repartirán de otra manera, dejen muy claro que se separan como pareja pero no los pierden como padres.
  • Contención: los niños/as van a reaccionar de acuerdo a su edad, pero en globalidad se pueden observar aumento de pataletas, miedos, rabietas, tristeza, sintomatología corporal como dolores de cabeza o de estómago. Esten atentos a leer las emociones que los niños/as les manifiestan de esta forma, y denles un espacio.
  • Abordar culpa: Al ser más egocéntricos los niños/s tienden a vivir con culpa situaciones conflictivas en la familia. Para eso es primordial no triangular a los niños/as en la relación, menos hablarle mal del otro progenitor o de sus futuras parejas (cuando las haya), esto sólo causará más inseguridad y temor en el niño/a.
  • Contacto: los tiempos disponibles con sus hijos/as no serán los mismos, por lo mismo es importante que como padres mantengan una buena comunicación, ya que si un padre que acostumbraba a ver todos los días a su hijo/a, ahora no lo verá durante una semana, es necesario que se preocupe de mantener el contacto de otra manera, puede ser una llamada telefónica, un saludo, un “te quiero”. De es forma, el niño/a resiente menos la distancia y recibe disponibilidad afectiva por parte de ambos.
  • Tiempo: las emociones vulnerables en los niños/as no se irán de un día para otro, pueden aparecer sentimientos de inseguridad o pena que antes no habían, como bajar significativamente el rendimiento académico o miedo a dormir solo. Es necesario que tomen esto con calma y puedan facilitar siempre un espacio de comunicación verbal y lúdica con sus hijos/as.
  • Sobreadaptados: algunas veces algunos niños/as prestan una imagen de “hiper madurez” o “hiper adapatado” frente a situaciones que se espera que reaccionen de otra manera. No lo vean como algo positivo, al contrario, estén atentos y presten espacios para hablar sobre sentimientos vulnerables aunque les digan “que no pasa nada”. Es peor que se guarden sus emociones.

Si tras un par de semanas observas que el estado de ánimo de tu hijo/a no mejora, o que persevera en conductas inapropiadas, recuerda que puedes consultar a un especialista para que pueda ayudarlos a recuperar el bienestar emocional de tus hijos/as.